Ya sea para ser, tener, lograr el éxito en algo que deseas o  simplemente existir manteniendo una vida con propósito, es clave saber, definir y tener mayor claridad de las principales diferencias  que hay entre: objetivos, metas, deseos, sueños y propósito.

Todo logro o éxito conlleva una serie de etapas. Por ejemplo, cuando por fin nos decidimos  libremente a tomar una carrera  profesional sabemos hacia dónde vamos con esa elección.  Para ello, pasamos por un periodo de inspiración, probablemente de búsqueda de información y opiniones; e inclusive nos visualizamos en un futuro disfrutando de ser ese profesional que tanto queremos ser.  Esta claridad  nos hace el camino hacia el fin, muchísimo más fácil y realizable.

Para llegar a todo destino final, necesitamos  hacer varias paradas antes y comprender bien cuáles son, teniendo más precisión de dónde estamos y cuánto nos falta para llegar.  De la misma manera al trabajar en convertir nuestros objetivos en realidad, tenemos que tener claro cuáles son esas etapas del viaje para poder definirlas bien:

  • Objetivo: es aquello que nos trazamos en la vida. Por ejemplo: tener un emprendimiento exitoso; seguridad financiera; estabilidad familiar o vivir con los mayores niveles de bienestar posibles.
  • Metas: estas son paradas más cortas comparadas con lo anterior y ellas son parte de tu gran objetivo. Para un doctor convertirse en eso, debe iniciar a estudiar y terminar su primer semestre, de allí pasa hacia el segundo y así hasta que termine el objetivo de terminar la carrera.
  • Deseos:  lo que pinta  con colores de alegría, moviendo  nuestros objetivos y metas  son los deseos. Están  siempre alineados de manera intuitiva a lo que dicta nuestro corazón y a lo que somos dentro de nuestra naturaleza humana.  Dentro de lo humanos que somos, nuestros deseos pueden ser  muy caprichosos y como tales, pueden orientarnos muy bien o muy mal en ocasiones, todo depende de nuestra capacidad para controlarlos y poder identificar bien lo que realmente podemos, queremos y nos impulsa a vivir en bienestar, de lo que no.
  • Sueños: estos son a larga plazo, son concebidos por el maravilloso proceso que nos da la inspiración, lo que somos e impactos recibidos a lo largo de nuestras vidas, los cuales nos ayudan  a visualizar el éxito o la felicidad. Son grandes y aunque en ocasiones parecen imposibles, pueden no serlo realmente.
  • Propósitos:  el propósito habla directamente de nuestra voluntad y empeño para hacer todo lo que nos propongamos lograr.  Lo que hace muy importante nuestro propósito es justamente la capacidad para identificarlo (discriminando lo que deseamos que estén, de los que no); definirlo; clasificarlos por áreas de vida y trabajar en un plan de acciones para lograrlos.

Luego de tener un poco más claro estas etapas para poder materializar ese objetivo que tanto buscas…¿Te animas a comenzar a trabajar en ello?.

Y recuerda que para lograrlo, nada mejor que  «Abrazar tu Poder Hoy».

Sara