Sabes  esa sensación que se tiene cuando “vas en tu camino” en un día regular a un lugar donde todo generalmente los estacionamientos están siempre llenos y justo cuando llegas, está saliendo alguien de  uno de los mejores puestos y puedes estacionarte… o cuando necesitas comprarte algo para lo que tienes un presupuesto muy reducido y descubres que lo han puesto en descuento con una “excelente oferta” que te da la posibilidad de  comprarlo. Son esos breves instantes de logro que aunque rápidos y fugaces, nos dejan la percepción de que todo está saliendo muy bien y probablemente sienta  un breve momento de gratitud. «¡Gracias por esta pequeña victoria!»

“La raíz de todo bien reposa en la tierra de la gratitud.”— Dalai Lama

Las investigaciones demuestran que encontrar más oportunidades para conectar las cosas, los momentos y las personas de tu vida con este sentimiento de agradecimiento puede disminuir el estrés, mejorar la autoestima y, en general, convertirte en una persona más feliz y más resistente.

Y, lo que es aún mejor: no necesitas grandes gestos de agradecimiento para notar los beneficios de esta fortaleza en tu vida diaria.

La invitación es a que te des esos breves  espacios para agradecer a tu pareja por sacar la basura, o elogiar a tu compañero de trabajo por su contribución en un proyecto de equipo. Piensa en ese rico almuerzo como algo por lo que estás agradecido. Encuentra gratitud en tu salud por cosas simples, como poder salir corriendo con tu hijo o tener la fuerza para llevar todo el supermercado  a la casa en un solo viaje. La clave es comenzar observar cada día más esas   cosas pequeñas y, en lugar de darlas por sentado, darles un momento de aprecio por hacer tu vida un poco más dulce.

Recuerda, que la felicidad es disfrutar un poco más de tu camino hoy y no solo del destino.  Sara

#AbrazatuPoderhoy